El desgaste de la democracia en la era de internet

El desgaste de la democracia en la era de internet

Los avances tecnológicos de las últimas décadas abrieron la posibilidad de que los ciudadanos expresen sus pensamientos y reclamen soluciones a los problemas que los afectan. Sin embargo, la abundante circulación de exigencias que no logran obtener una respuesta satisfactoria desanima la participación. El uso de instrumentos electrónicos para resolver necesidades de la población exige innovaciones de las ciencias sociales. 

La antigua Grecia sembró el modelo de una república ideal. En el siglo V antes de Cristo, Atenas pasó a la historia por inventar la democracia gracias al apoyo de aristócratas y políticos de la época (Serra, 2013). Aquella sociedad no era tan compleja como lo es el mundo actual. En ese entonces, el número de habitantes era menor. Los ciudadanos que tenían derecho a participar en las decisiones públicas contaban con suficiente tiempo para enfocarse en esa labor. Su compromiso con las discusiones sobre asuntos que impactaban el bienestar de toda la comunidad los obligaba a mantenerse informados respecto a lo que ocurría en la ciudad. Las mujeres, los extranjeros y los esclavos estaban excluidos para debatir y votar, así que se ocupaban de las labores del día a día (Peña-López, 2018). 

Contrario a lo que pasaba en aquel entonces, las democracias modernas presentan condiciones que las hacen cada vez más complejas. Ahora existen menos restricciones para la participación, los ciudadanos son más conscientes de sus derechos y reclaman el ejercicio de sus libertades. Esto hace que los Estados robustezcan sus burocracias para que existan instituciones encargadas de responder a las demandas de la sociedad (Peña-López, 2018). Las personas tienen ahora mayor capacidad de vigilar y cuestionar para hacerle contrapeso a aquel poder público, que cada vez crece más (Ruiz, 2018). 

Igualmente, los constantes avances científicos y tecnológicos provocaron vertiginosos cambios en todas las organizaciones (Peña-López, 2018). La cuarta revolución industrial transformó sustancialmente las sociedades contemporáneas. El progresivo acceso a internet y la interconexión entre usuarios abrió las puertas a nuevas formas de comunicación masiva y alternativa a los medios tradicionales. Esto propagó información, conocimientos y habilidades técnicas en poco tiempo (Resina, 2010). 

Ese contexto actual desanima la participación de los ciudadanos por tres razones básicas. La primera es la dificultad para lograr que las diversas posturas sean tenidas en cuenta por quienes toman las decisiones que afectan a toda la comunidad. La segunda es la percepción de que la política no es eficaz para resolver problemas relacionados con el bien común. Y la tercera es la falta de interés por asumir posiciones individuales respecto a lo que ocurre en la vida pública. Así, las élites se aferran a las riendas del poder y conducen la sociedad según su arbitrio tras la fachada de una supuesta participación ciudadana (Peña-López, 2018). Esto es lo que Crouch (2000) denomina ‘post-democracia’. 

El futuro de este sistema político depende de la innovación. Les corresponde a las ciencias sociales experimentar nuevos usos de la tecnología enfocados en articular ciudadanos, funcionarios y académicos en la solución de los problemas sociales (Asenbaum y Hanusch, 2021, y Shiavo y Serra, 2013). 

Los aparatos electrónicos no son suficientes para resolver las carencias en una comunidad. Sirven como un medio de expresión, pero requieren siempre de la intervención humana para lograr un uso efectivo que anime la participación en vez de extinguirla. 
Referencias

Asenbaum, H. y Hanusch, F. (2021). (De)futuring democracy: Labs, playgrounds, and ateliers as democratic innovations. Futures, vol 134. 

Crouch, C. (2000). Coping with Post-Democracy. Fabian Ideas 598. London: Fabian Society. 

Peña-López, I. (2018). Fomento de la participación democrática no formal e informal. De la democracia de masas a las redes de la democracia. En E. Traid, S. Saldarriaga, B. Palacios, J. Isarre y R. Oliván (Ed.). Abrir instituciones desde dentro. (p.p. 113-123). LAAB, Gobierno de Aragón. 

Resina, J. (2010). Ciberpolítica, redes sociales y nuevas movilizaciones en España: el impacto digital en los procesos de deliberación y participación ciudadana. Mediaciones sociales, 7, p. p. 143-164. 

Ruiz, L. (2018). Cultura libre, comunes y redes sociales. Nuevas gramáticas para la vida en común. En E. Traid, S. Barriga, P. Palacios, J. Isarre y R. Oliván (Ed). Abrir instituciones desde dentro. (pp. 95-104. LAAB, Gobierno de Aragón. 

Serra, A. (2013). Tres problemas sobre los laboratorios ciudadanos. Una mirada desde Europa. Revista CTS, No. 23, vol. 8, p. p. 283-298. 

Shiavo, E. y Serra, A. (2013). Laboratorios ciudadanos e innovación abierta en los sistemas CTS del siglo XXI. Una mirada desde Iberoamérica. Revista CTS, No. 23, vol. 8, p. p. 115-121.

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