El decálogo de la polarización en una democracia

Polarización

Las sociedades contemporáneas enfrentan situaciones que deprimen el gobierno popular. Comunidades en todo el mundo sufren desaceleración económica, corrupción, impunidad y exclusión de minorías. Además, carecen de líderes capaces de comunicarse de forma clara y directa con ciudadanos que, como si fuera poco, sospechan de los vínculos que puedan existir entre políticos y organizaciones criminales. Todo esto divide a la gente. 

La tensión entre el pueblo favorece a quienes pretenden abusar del poder. De hecho, existen fórmulas que provocan aquella segmentación y que bien podrían conformar un decálogo. 

Primero: encontrar un enemigo 

El líder que quiere sacar provecho de la polarización crea dos formas de ver la realidad. Una es la de ellos, los otros, que son cobardes, mentirosos, burocráticos, corruptos, sin causas para defender y con mero interés en mantener ricos a algunos y pobres al resto. La otra manera de entender el mundo es la de nosotros, los decentes, soñadores, sinceros, justos, aguerridos, salvadores y oprimidos. Luego de establecer esa diferencia, viene la táctica de crear discusiones, conflictos y disputas políticas hasta hacer quedar a los que piensan distinto como enemigos de la gente común. 

Segundo: clasificar al opositor 

Los adversarios se mencionan con un calificativo, pero no con sus nombres y apellidos. Esto permite equipararlos a todos, independiente de la persona que sea, de tal manera que en ese adjetivo quepa cualquiera que se oponga a los intereses del líder que quiere polarizar. Además, esto da la impresión de que se trata de un enemigo grande y poderoso que representa peligro para la sociedad. 

Tercero: glorificar al líder 

Los que hacen parte del bando de nosotros deben sentirse parte de algo así como una religión. El que dirige al grupo se muestra fuerte y protector, pero no habla en singular, sino como integrante de un colectivo que quiere cambios. 

Cuarto: excederse en promesas 

Quienes buscan polarizar dicen que pueden resolver los problemas de la gente y tratan de implementar reformas sociales extremas, a menudo sin éxito. 

Quinto: hostigar a la prensa 

Los líderes que quieren dividir al pueblo consideran que los medios de comunicación reflejan el odio y el temor que sienten sus enemigos. Por lo tanto, atacarlos significa combatir al sistema político tradicional. 

Sexto: imponer temas de debate 

A los que quieren abusar de su poder no les gusta que los critiquen y por eso intentan promover conversaciones sobre asuntos que les favorecen. La táctica consiste en referirse constantemente a un pasado catastrófico y a un futuro ideal para evadir discusiones respecto al presente. 

Séptimo: resaltar la integridad de líder 

No puede haber dudas sobre la decencia de quien dirige al grupo. Eso no significa que su conducta sea intachable, sino que esconde la manera como se comporta realmente para mostrarles a sus seguidores una falsa honestidad. 

Octavo: inventar un enemigo internacional 

Los adversarios extranjeros le ayudan al líder a mantener la unidad de su gente. Sin embargo, las buenas relaciones con dirigentes de otros países deben conservarse siempre así sea de forma oculta.  

Noveno: criticar a los que ejercen vigilancia 

Universidades, organizaciones no gubernamentales, entidades de control o cualquier institución con pensamiento independiente amenazan la imagen y las aspiraciones de quienes abusan del poder. Por eso reciben ataques, cuestionamientos y reproches permanentes tanto del líder como de sus partidarios. 

Décimo: repetir insistentemente 

Los mensajes que reciben los seguidores deben ser frecuentes y fáciles de entender para que no se distraigan con lo que dicen los enemigos. 

Con esta estrategia, la política se concentra en la imagen de alguien que promete representar los intereses del pueblo y que busca volverse indispensable para la sociedad. 

Referencia 

Campos, R. (3-5 de mayo de 2023). Parafraseando a Benedetti: táctica y estrategia de la comunicación polarizante. XVIII Cumbre Mundial de Comunicación Política. Celebrado en Medellín, Colombia.

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