Economía, política y cultura: factores de control social

Economía, política y cultura: factores de control social

Las personas siempre están sometidas a alguna clase de obediencia, a pesar de que nacen supuestamente libres. No se trata de una presión ejercida meramente por la fuerza, sino que requiere de un poder legítimo capaz de dirigir con sugestión el comportamiento de los demás. 

El control de las conductas tiene más efecto si es persuasivo y logra penetrar las mentes para incentivar emociones en vez de acudir a la represión. El castigo debe ser excepcional y solamente cuando no hay más alternativas (Ross, 1901). De lo contrario, la sumisión se limitaría a ser un simple gesto de prudencia o la respuesta a una necesidad de conservación, pero no será producto de la voluntad (Rousseau, 1998). 

Para estimular las sensaciones es necesario que los discursos sean simples. Si son complejos, es posible que se diluyan o se tergiversen por falta de entendimiento. En cambio, la sencillez facilita que la opinión pública asimile y difunda los intereses que se buscan proteger (Ross, 1901). 

Los humanos adecúan sus acciones según los valores que dictan la economía, la política y la cultura. Los patrones de comportamiento que ellas prescriben indican la ruta por donde debe avanzar la sociedad. Sin embargo, sus normas están llenas de salvedades y de caminos alternos que se entrecruzan (Tarde, 1961). Estos ámbitos no necesariamente tienen conexión entre sí, evolucionan en diferentes tiempos, se rigen por reglas distintas, establecen modelos de conducta diversos y, en algunos casos, contrarios (Bell, 2006). 

La economía es la que ha dado forma al mundo contemporáneo y sus valores son la utilidad y la eficiencia. Esto significa producir bienes y servicios a los menores costos posibles y desechar procedimientos y herramientas en desuso para implementar innovaciones que aporten mayores ganancias. La gente asume posiciones según su papel en el sistema y vale más por sus aportes que por su condición humana (Bell, 2006). 

La política busca la igualdad entre quienes conforman una sociedad. Esto quiere decir que los derechos y las oportunidades deben ser conformes a la ley y no según las condiciones o posiciones de las personas. A este argumento apelan los grupos oprimidos cuando buscan reconocimiento y le corresponde a la justicia dirimir los conflictos según las normas escritas o las costumbres socialmente aceptadas (Bell, 2006). 

Y la cultura se refiere al logro de la excelencia del ser y su valor es la satisfacción individual. Procura encontrar y exhibir imágenes y relatos que le den sentido a la existencia de los humanos. Tiene estrecho vínculo con la religión respecto a la creación de ficciones sobre la lealtad, el amor, la obligación, el sacrificio, la muerte, la salvación del alma y el dominio de los instintos (Bell, 2006). 

Así, los poderes económico y político, sumados a las costumbres y las tradiciones, configuran patrones de conducta que limitan la libertad y controlan la sociedad. 

Referencias 

Bell, Daniel. Las contradicciones culturales del capitalismo. Madrid: Alianza Editorial, 2006. 

Ross, Edward. Social control, a survey of the foundations of order. New York: Macmillan, 1901. 

Rousseau, Jean Jacques. El contrato social. Madrid: Espasa Calpe, 1998.

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