No sirve el que no aprende, nueva regla en tiempos de la obsolescencia humana
Los inventos tecnológicos de la última década cambiaron apresuradamente la vida de los seres humanos. Las revoluciones industriales establecieron una forma de ver el mundo en torno a la economía y el trabajo. La gente tenía clara su función y casi podía controlar su destino a largo plazo, pero ahora manda la prisa en un ambiente inestable y a veces caótico. La actual realidad exige adaptación y aprendizaje permanentes como única estrategia para que las personas no pierdan su valor en el campo laboral.