La inteligencia artificial agrieta el pedestal del conocimiento universitario
La supremacía intelectual de la academia se tambalea. Las pruebas con que se medía tradicionalmente el conocimiento de las personas ahora son resueltas fácilmente por computadoras. Aunque el uso de la inteligencia artificial no es cuestionable en sí, la falta de criterio en su empleo puede fracturar la credibilidad que caracteriza el trabajo de profesores y estudiantes investigadores. La existencia de instituciones educativas se justificará en el futuro si estas refuerzan el pensamiento crítico y el análisis riguroso de la información que ofrecen ordenadores y algoritmos.