Historia, denuncia y humor en la caricatura

Caricatura y periodismo

Las caricaturas dejan huella de la realidad. A pesar de que suelen ser chistosas, hay que tomárselas muy en serio porque ellas censuran situaciones reprochables y ponen a la sociedad frente a un espejo que resalta sus peores rasgos. Son expresiones artísticas o periodísticas que se burlan de personas y acontecimientos para hacer que el público reflexione sobre lo que pasa a su alrededor. 

La palabra caricatura surgió en Bolonia (Italia) en el siglo XVI. El primero en pronunciarla fue el pintor Aníbal Carracci, que utilizó el término caricare como sinónimo de exagerar o deformar. Al final del siglo XVII, la prensa de Inglaterra, Alemania y Francia empezó a usar dibujos para ilustrar contenidos, hacer sátira política y expresar opiniones. Desde entonces, se considera la caricatura como un género periodístico gráfico. 

En español también se utilizan las palabras viñeta y cartón para referirse a la caricatura. En su diccionario de 1933 y 1936, la Real Academia de la Lengua Española la definió como “figura que remeda exagerando y ridiculizando las facciones y aspecto de una persona”. Y en la edición de 2001 dice que es un “dibujo satírico en que se deforman las facciones y el aspecto de alguien”. 

Aquellas representaciones pueden ser impresas, fotográficas, esculturales, en audios, videos e, incluso, las hay escritas en prosa y verso. Su fin será siempre parodiar, ironizar y exagerar los aspectos que quieren criticar. 

Las caricaturas pueden ser puntuales, que se refieren a hechos recientes, o evocativas, que ilustran momentos del pasado, pero en relación con el contexto actual. Con el tiempo, las caricaturas se convierten, a su vez, en testimonios históricos porque dejan registro sobre situaciones políticas, económicas y sociales de una época, como lo hace el periodismo. 

El toque humorístico no demerita el trabajo de los caricaturistas. Al contrario, les exige rigor porque ellos deben estar informados de la actualidad noticiosa y conocer la cultura de la que quieren burlarse. Su trabajo requiere creatividad y dominio del lenguaje para tener la suficiente destreza de expresar sus opiniones clara y brevemente. Si es de forma gráfica, el mayor reto es transmitir un mensaje completo con en menor número de palabras posible. Los autores pueden abordar los asuntos políticos desde la crítica, pero también en defensa de quienes están en el poder. Con esto las caricaturas se convierten en un medio para hacer activismo a favor o en contra de alguna ideología.

El mensaje siempre debe ser fácil de entender para un público que no sea erudito. Sin embargo, como la caricatura se refiere a un personaje o a una situación específica, el receptor necesita conocer su contexto para comprenderla, captar el chiste y reflexionar respecto a lo que denuncia. 

Referencia 

Borregales, Y. (2017). Importancia de la caricatura como fuente de conocimiento histórico. Tiempo y Espacio N° 68, Vol XXXV, pp. 111-128.

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