El regreso: un padre misterioso y la valentía de un ser aparentemente débil

Imagen tomada de la película El regreso.

Seis niños juegan a saltar al agua desde el techo de una torre. Cinco se lanzan y uno se abstiene de hacerlo porque le da miedo. Sus amigos lo animan para que se arriesgue, pero él no es capaz. Los chicos se cansan de insistir, se marchan y lo dejan solo. Ahora teme que lo rechacen por cobarde. 

Pasa el tiempo y su mamá va a buscarlo. Ella sube hasta donde él está. Lo encuentra temblando de frío y llorando, pues se siente presionado a hacer lo mismo que los demás. La mujer lo convence de que no es necesario que tome una decisión en ese momento y lo lleva a la casa para que se tranquilice. Aquel niño se llama Iván y tiene 12 años. Su hermano mayor es Andrey, tiene 14 y sí pudo saltar desde la torre al agua. Ellos viven con su madre y su abuela en Siberia, Rusia, y son protagonistas de la película El regreso, que estrenó el director Andrey Zvyagintsev en 2003. 

Al día siguiente, Iván busca a sus amigos, los saluda, pero no le responden. Finalmente, le dicen que no quieren hablar con él por cobarde. Andrey, que está con ellos, se ve forzado a aceptar esa postura humillante para su hermano. Iván forcejea con uno de los chicos y sale a correr. Su hermano lo persigue hasta que ambos llegan agitados a la casa y los recibe su madre con una inesperada noticia. El padre de ellos acaba de regresar después de estar doce años desaparecido. 

Iván y su hermano se asoman a uno de los cuartos de la casa y encuentran a un hombre dormido. Luego, corren a buscar una foto vieja en la que aparecen ellos cuando eran bebés con su padre. Confirman que quien se ve en la imagen es el mismo que está descansando en la habitación. Más tarde, el papá se despierta, se sienta a cenar con la familia como si jamás hubiera estado ausente. No explica dónde estuvo durante tantos años ni porqué apareció y anuncia que se irá de paseo con sus hijos. 

Al otro día, salen en el carro del padre. El viaje se torna cada vez más tenso porque el hombre quiere que los chicos lo llamen “papá” y busca ganar autoridad por la fuerza. Él golpea a los niños varias veces por razones insignificantes, les asigna tareas que exigen esfuerzo y amenaza con dejarlos tirados en el camino. Andrey cede, le da la razón en todo y le obedece. Iván, en cambio, reacciona con valentía, lo confronta, desconfía de él y se resiste a hacer lo que pide. 

El destino de aquel viaje es una isla despoblada en medio del lago Ládoga. El papá se interna solo en la selva, desentierra un baúl, saca de él una caja y la guarda en el bote sin que los niños se den cuenta. Los chicos salen a pescar y demoran más tiempo del que les permitió su padre. Al regresar, el hombre le pega a Andrey varias veces en la cara. Iván asume la culpa por la tardanza, le pide al papá que no golpee más a su hermano, saca una navaja, lo enfrenta y le dice: “si no fueras tan malo, podría quererte, pero te odio. ¡No te atrevas a tocarnos! ¡No eres nadie!”. 

En seguida, sale corriendo, se sube a la torre de un faro y amenaza con saltar desde la parte más alta. El padre llega hasta donde él está y se cae. El paseo termina en tragedia. Al final, los niños regresan a casa sin su papá y sin siquiera enterarse de lo que él escondía, pero con claridad sobre el carácter que tiene cada uno para enfrentarse al verdadero peligro.

Comentarios

Lo más leído

El secreto de sus ojos: la incapacidad judicial y el castigo por mano propia

El decálogo de la polarización en una democracia

Influencia, lenguaje y redes, claves para una movilización masiva

‘Terms and Conditions May Apply’, un repertorio de espionaje

El eficaz control de la violencia simbólica